La animación sociocultural y el desarrollo comunitario son necesarios para ofrecer a cada individuo “la posibilidad de convertirse en agente activo de su propio proyecto de vida y del desarrollo cualitativo de la comunidad de la que forma parte” (Caride 2005, 83). Por otro lado, la humanización en los Centros Hospitalarios reclama del Educador/a Social ese papel de mediador, entre la sociedad y el hospital, haciendo más presente a aquella en la vida del Centro y llevando la realidad de éste, al entorno, a la comunidad de la que forma parte. Entre otras iniciativas, podrá resultar clave su actuación en la creación de una nueva relación entre los profesionales de la salud y de éstos con los destinatarios de su ejercicio profesional, otorgándoles papel más activo y comprometido con sus procesos vitales. “… que permita una educación activa y capacitadora que haga que los sujetos asuman sus propias responsabilidades, interviniendo activamente en el proceso de generación de conocimiento y de acción práctica sobre las condiciones que afectan a su salud. Por otro lado, llevan a cabo intervenciones que contribuyen a la mejora de la salud pública, pues se producen en un medio social concreto y conocer ese medio es esencial para mejorar la eficacia de dichas intervenciones (Macías y Arocha, 1996). Su presencia en el ámbito de la salud facilitará que los servicios sanitarios estén conectados con el medio social (para legitimarse socialmente y garantizar el derecho a la participación social de los ciudadanos).
Programas de Educación para la Salud y Prevención en centros educativos
Desde esta perspectiva, la salud se ve como un hecho positivo que hay que buscar de forma activa y con una destacada dimensión social pues, tal como se señala en la Carta de Ottawa, la salud se crea y se vive en el marco de la vida cotidiana, en los centros de enseñanza, de trabajo y de recreo (OMS, 1986). La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su documento constituyente de 1948, establece como principio básico para la felicidad, armonía y seguridad de todos los pueblos, una definición de salud como el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Dentro de nuestras principales funciones están la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad. Cabría plantearse dedicar más recursos a otras tácticas más baratas, como la promoción de la salud y la educación para la salud.
- La educación es uno de los principales determinantes sociales de la salud.
- Desde el punto de vista conceptual, Atención Primaria asume el nuevo modelo de atención primaria de salud, orientado no sólo a la curación de la enfermedad, sino también a su prevención y a la promoción de la salud, tanto en el plano individual como en el de la familia y la comunidad.
- Desde las OF se puede educar a los pacientes en tener ojo crítico y saber distinguir fuentes de información de rigor.
- Además, en la Oficina de Farmacia se puede promover hábitos de vida saludables y disminuir así los factores de riesgo de determinadas enfermedades.
Enfermería Global
Los resultados indican que la educación sanitaria sobre las enfermedades no trasmisibles mejora la calidad de vida relacionada con la salud y aportan al empoderamiento de la salud en las personas mayores. El Artículo seis de ese mismo capítulo señala que las actuaciones de las Administraciones Públicas estarán orientadas, entre otras, a la promoción de la salud y a promover el interés individual, familiar y social por la salud mediante la adecuada educación sanitaria de la población. Es decir, la educación para la salud supone comunicación de información y desarrollo de habilidades personales que demuestren la viabilidad política y las posibilidades organizativas de diversas formas de actuación dirigidas a lograr cambios sociales, económicos y ambientales que favorezcan la salud. Los profesionales de la salud están capacitados para promover la educación para la salud, vislumbrando el intercambio de información entre las personas, respetando la individualidad y las peculiaridades de cada uno, lo que les permite promover la salud a través de prácticas educativas. Por lo tanto, la educación sanitaria mejora la calidad de vida, poniendo de relieve la importancia de desarrollar hábitos saludables2)(3)(4) con conciencia, de ese modo, las personas dejan de tener una conciencia ingenua y se vuelven más críticos.
La educación para la salud es una estrategia de reconocida utilidad en la promoción de la salud y en la prevención https://controlaladiabetes.com de la enfermedad, tanto en prevención primaria (control de factores de riesgo), como en lo que consideramos tercer escalón de la prevención (rehabilitación, reinserción social, etc.). Dentro del desarrollo de nuestro ejercicio profesional se han incorporado, además de las intervenciones meramente asistenciales tradicionales, acciones destinadas a la sensibilización y prevención, actividades destinadas a la promoción de estilos de vida saludable. Esto no solo implica la promoción de hábitos saludables, sino también el adecuado manejo de enfermedades crónicas, la prevención de accidentes y el desarrollo de habilidades que les servirán a lo largo de toda su vida. La educación sanitaria requiere más que la mera información y oferta de conocimientos, el conseguir cambios en las actitudes y en los estilos de vida. Problemas y obstáculos para la educación sanitaria en enfermedades crónicas en atención primaria En general, la promoción de la salud pretende aumentar los determinantes de la salud (modo de vida y entorno saludables), la prevención pretende detener las causas de los problemas de salud, y el tratamiento pretende recobrar la salud.
Se define como un “proceso en el que intervienen un emisor y un receptor (dos o más personas), en un ambiente determinado (físico o virtual) a través del cual se logra la transmisión e intercambio de ideas e información, emociones o habilidades, comprensible entre las partes. Debemos incluirla por tanto dentro de nuestra actividad diaria y también debería estar incluida en los programas de formación universitaria, así como en los programas de formación MIR. Sin embargo, el paso de los años no ha modificado sustancialmente los recursos económicos destinados a cada determinante, distribuyéndose cerca del 90% al sistema de atención sanitaria y menos del 3% a los estilos de vida. En el caso concreto de los pediatras, Eva Suárez comenta que tendrían que ir a los colegios a vacunar y hacer educación sanitaria. “Lo ideal sería tener una educación sanitaria”, afirma Eva Suárez.